Deliveroo asegura a sus riders, punto de inflexión

Deliveroo asegura a sus riders: punto de inflexión

Hace escasos días, Deliveroo nos sorprendía a todos al anunciar que desde finales de este mes de mayo otorgará un seguro de accidentes de forma gratuita a sus “trabajadores”, calificados por la compañía como riders. Esta póliza garantizaría un 75% de sus ingresos medios en caso de baja, además de cubrir los gastos médicos y hospitalarios hasta 12.500€ y eventuales indemnizaciones por incapacidad y responsabilidad civil. Se trata de un acontecimiento de especial trascendencia puesto que a partir de él podemos extraer varias conclusiones.

    En cierta medida, bien podemos afirmar que ha tenido lugar lo inevitable, dadas las reiteradas protestas encabezabas por numerosos riders que desarrollaban –y desarrollan– su actividad como autónomos, en una situación de fuerte dependencia económica y sin gozar de ningún derecho propio de los trabajadores asalariados. Han transcurrido ya 4 años desde la irrupción de Uber –artífice de toda la controversia–, tiempo en que se han sucedido pronunciamientos por parte de los tribunales, con mención especial a la sentencia del 20 de diciembre de 2017 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

    Así las cosas, podemos enumerar una serie de aspectos que nos permiten, con bastante precisión, establecer una separación entre las plataformas colaborativas y aquellas entidades que se valen de las nuevas tecnologías para operar. En primer lugar, en la Economía Colaborativa no tiene cabida exigir a ningún sujeto participante su constitución como autónomo. Recordemos el carácter de beneficio social mutuo, donde el lucro no debe medirse monetariamente, sino en términos de una contraprestación compartida en que ambas partes obtienen dicho beneficio. En este sentido, el carácter de profesionalidad debe brillar por su ausencia. Como es sabido, las directrices impartidas en su día por Uber –bajo su modalidad UberPop–, así como las que emanan de Deliveroo son muestras evidentes y plenamente asimilables a las que se profieren desde una empresa tradicional que busca ofrecer el mejor servicio. Si, en cambio, examinamos a los oferentes de la plataforma de BlaBlaCar, prima el carácter “doméstico” alejado de la profesionalidad. Por último, la contraprestación mutua de una plataforma colaborativa no es totalmente asimilable a una empresa que ofrezca un servicio análogo, al contrario que Deliveroo, UberPop, o ciertos usuarios de AirBnb respecto de un repartidor, taxista u hotel tradicional, respectivamente.

    Llegados a este punto, nos encontramos en condiciones de perfilar los rasgos de una nueva figura laboral que, a día de hoy, no encontraría un acomodo pleno en la legislación vigente. La naturaleza digital de la sociedad en general y de la economía en particular, de carácter flexible, donde las barreras físicas y de la información quedan reducidas a la mínima expresión, son las bases de esta nueva figura que me atrevo a bautizar como “el autónomo bajo demanda”. Precisamente, la alta rotación en las empresas, la dinámica de constante cambio, donde los nichos de mercado evolucionan constantemente, y la globalización y deslocalización justifican su desarrollo. Adicionalmente, los costes laborales del trabajador asalariado tradicional son el factor que termina de explicar su impulso. La demostración la podemos encontrar en que la inmensa mayoría de las nuevas empresas digitales exijan sujetos bajo el régimen de trabajadores autónomos.

    Por todas estas razones, el pronunciamiento de Deliveroo es realmente importante a efectos teóricos y legales. De una parte, supone una delimitación entre las prácticas de Economía Colaborativa donde, recordemos, se persigue un beneficio social recíproco, que no lucrativo, y las entidades nativamente digitales. De otro lado, anticipa, amén de la extraordinaria proliferación de dichas entidades, la consolidación de una futura figura laboral de “dependencia bajo demanda”, contrapuesta al carácter estático del sujeto asalariado habitual.

    Adicionalmente, podemos intuir la deriva hacia un modelo económico y laboral tendente hacia la privatización, ya sea de forma parcial o total, habida cuenta de las pólizas de seguro de accidentes privadas que Deliveroo concede a sus riders y de otros factores derivados del colapso de los servicios públicos. También podemos afirmar con argumentos que la Economía Colaborativa, más que ser una alternativa más, será la opción predeterminada con carácter general para un sector notable de la población, por motivos tanto de necesidad económica como de índole social y relacional.

    Así pues, podemos constatar que se ha superado la primera etapa de la controversia entre las actividades realmente colaborativas y las empresas que aparentaban serlo pero que en realidad no lo son, y el primer paso para que los sujetos de éstas vean reconocidos –al menos en parte– algunos derechos, dejando entrever el germen de la nueva modalidad laboral. No obstante, la legislación española –y también la europea– no termina de recortar distancias respecto a una realidad que se está transformando muy rápidamente, motivo por el cual su adaptación a estos cambios debe considerarse como una prioridad absoluta.

Artículo accesible desde el Blog de Economía Colaborativa de la Universidade da Coruña, accesible desde:

DELIVEROO ASEGURA A SUS RIDERS: PUNTO DE INFLEXIÓN

 

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